El análisis del debate
Marzo 4, 2008 at 1:11 pm | In ANÁLISIS, ELECCIONES 2008 | Leave a CommentTags: debate, PP, PSOE, Rajoy, Zapatero
EL LIBRO NEGRO DE RAJOY
Hace quince años, el doble debate entre Felipe González y José María Aznar se saldó con una victoria para cada candidato a la Presidencia del Gobierno. La clave fue que la victoria de González se produjo en el segundo cara a cara, el más próximo temporalmente a las elecciones y, por tanto, el más influyente. Aunque no sólo por ese debate, el PSOE ganó las elecciones frenando los pronósticos de éxito del Partido Popular.
Ahora que, después de tres elecciones generales sin ellos, se han vuelto a celebrar debates televisivos entre los dos candidatos con opciones de victoria, la trascendencia de un segundo debate es mucho más evidente. Del primer debate de esta campaña quedan la agresividad de Rajoy (“usted ha agredido a las víctimas del terrorismo”, le dijo a Zapatero); la excesiva prudencia de Zapatero; la anécdota del “buenas noches, y buena suerte”; y el chascarrillo recurrente de “la niña de Rajoy”. Mientras los sondeos de los medios daban la victoria a Zapatero, la esperanza era que en el siguiente debate se plantearan las propuestas de futuro que no se mencionaron en el primero.
Todo hacía suponer que ambos candidatos guardaban sus cartas y sus esfuerzos para el debate de ayer. La duda se resolvió pronto. Zapatero, apoyándose en su “libro blanco”, – que de haber sido otro el resultado del debate habría sufrido el mismo destino que “la niña de Rajoy” -, defendió su acción de Gobierno y presentó buen número de iniciativas. Rajoy se reforzó es su posición y basó su discurso, de nuevo, en tres ejes: crisis económica, negociación con ETA y el caos inmigratorio. No hubo propuestas concretas. Su planteamiento fue parecido al del anterior debate. Sólo que esta vez Zapatero respondió, y de una manera que ni el propio Rajoy esperaba. Sólo así puede explicarse que dedicara tanto tiempo a la guerra de Irak, asunto que perjudica su imagen notablemente. Y más si acusa a Zapatero de apoyar la invasión después de haber retirado las tropas. Tal afirmación no hace otra cosa que dañar su credibilidad. No es de extrañar que Zapatero se preguntar quién le habría aconsejado tal discusión a su rival. En un debate en el que los candidatos cuestionan la credibilidad del toro no es razonable que uno de ellos perjudique su propia imagen de esa manera ante la opinión pública. Rajoy consiguió con su referencia a la guerra de Irak el efecto que buscaba Zapatero al recordarle cuál fue su primera pregunta en el Congreso. Esfuerzo al que dedicó demasiado tiempo.
El enfrentamiento, más duro que el de la semana anterior, tuvo como resultado una victoria aún más amplia para Zapatero. Al menos, eso es lo que dicen los sondeos de opinión. Otra cosa es lo que opinen los medios de comunicación, que según sus afinidades intentarán guiar a la opinión pública en una u otra dirección. Es cierto que hay una desproporción considerable entre los resultados de los sondeos (con diferencias del 20% a favor de Zapatero) y las últimas encuestas del CIS, que apuntaban al empate técnico entre PP y PSOE. Pero también la hay entre afirmar que “Zapatero tumba a Rajoy” y decir que “Rajoy supera a un Zapatero escudado en las promesas”. Decidir quién ha ganado el debate es, pues, cuestión de afinidades. No sólo de los medios, sino de los ciudadanos. Y la visión más cercana de lo que van a votar el domingo la tienen los electores en los discursos de ayer.
Los sondeos muestran que el discurso catastrofista de Rajoy no convenció ni a los 13 millones de espectadores del primer debate, ni a los 12 millones que siguieron el cara a cara de ayer. Presentar tal oscuro panorama es muy arriesgado para un partido que tiene su número de votantes más o menos estabilizado. No es probable que el PP obtenga votos de la izquierda o de los nacionalistas, aunque sí lo es que un buen número de los electores de ese sector ideológico no acuda a votar. De hecho, esa abstención de parte de la izquierda es habitual. Pero ahora que el PP ha reconocido que su objetivo es precisamente lograr esa abstención, la respuesta lógica sería una mayor movilización.
Rajoy se ha esforzado en presentar la situación actual como un desastre provocado por Zapatero, pero se ha olvidado de hacer una propuesta clara para solucionar esos problemas. Es lo que llaman “estrategia del miedo”. De momento, no ha dado resultado. Debería cambiar de libro.
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